PRODUCTOS

SEMBRAR-T

EL ARTE  EN LAS PLANTAS

¿Qué es SEMBRAR-T?

 KIts de Huerto Urbano, para que pongas en tu casa las plantas de algunas de las obras de arte más bellas.

Es amor por las plantas y por el arte. Es sostenibilidad.

Una nueva forma de tener un huerto urbano en casa. Saca las plantas de tus obras de arte favoritas y llevalas a tu casa. ¡No te lo pierdas!

Un producto zero-waste, con las mejores semillas ecológicas.

Un regalo sostenible, respetuoso con el medio ambiente.

Mostrando todos los resultados 4

Obtener una planta nueva a través de una semilla es un proceso lleno de magia. Pero, para que esto ocurra, has de dar a esa semilla unos cuidados básicos. Sin ellos es posible que no tengas éxito en la reproducción.

Lo más importante es que hay que ser constante con estos cuidados. Puedes estar realizándolos a la perfección durante una semana, pero si de repente te olvidas de regar durante dos días, la semilla puede morir.

Las semillas de Tellus que tienes entre manos han sido seleccionadas por su pureza y su poder germinativo. Es decir, te traemos la máxima calidad para que el inicio sea el mejor posible.

 

Como ves, cada una de las especies tiene un sitio en el kit. En cada uno de los cuatro alveolos has de sembrar cada una de ellas. Para hacerlo bien vamos a seguir unos pasos muy detallados. Lee todos estos pasos antes de comenzar, para tenerlo todo claro.

 

Cómo usar sembrar-t

1. Coloca la bandeja de alveolos biodegradable, sin la caja, en un cuenco donde quepa holgadamente. 2. Pon cada pastilla de fibra de coco en cada uno de los compartimentos o alveolos. 3. Llena de agua el cuenco, pero sin que el agua sobrepase el borde de la bandeja de alveolos (para que no salga flotando la fibra de coco). 4. Déjalo así una media hora aproximadamente, o hasta que veas que las pastillas se han hidratado por completo. Eso ocurrirá cuando las pastillas de fibra de coco se deshagan y ocupen todo el volumen de cada uno de los alveolos. 5. Saca la bandeja de alveolos del cuenco con mucho cuidado, sujetándola con las dos manos. Deja que escurra bien todo el agua sobrante, y después colócala dentro de la caja-soporte. Esta caja-soporte se puede mojar sin problema, es muy resistente al agua. 6. ¡Ya podemos sembrar!

Si la semilla es muy pequeña (que será cuando no la puedas manipular una a una con tus dedos, por ser diminuta): puedes extenderlas sobre la fibra de coco como el que echa la sal en una comida, espaciándolas bien. No eches todas las semillas, para que no crezcan demasiadas juntas. Tellus te ofrece más cantidad de semillas para que puedas volver a hacer un semillero en el futuro.

Después, con la punta del marcador de bambú, remueve MUY superficialmente las semillas con la fibra de coco, para dejarlas envueltas ligerísimamente con el sustrato.
Si la semilla es más grande (la puedes manipular perfectamente con tus dedos): entiérralas una a una, ayudándote con la punta del marcador de bambú. Para ello, abre un pequeño agujero, pon la semilla en él, y la tápala con cuidado.

Pero ¿a qué profundidad hay que enterrarlas? Esa profundidad depende de cada semilla. Pero, como regla general, utilizamos una medida estándar: entierra la semilla en el sustrato a la misma profundidad que mida esa semilla. Es decir, si la semilla mide 1 milímetro, entiérrala 1 milímetro. ¿Has visto qué fácil es? Verás que de esta manera se ha de enterrar MUY poco.

Sí, repetimos, es muy poco, pero es lo que la semilla necesita. Si la entierras más, a la pobre semilla le van a ocurrir una serie de inconvenientes:
Tendrá que atravesar una capa mayor de sustrato para llegar a tomar toda la luz que necesita para empezar a hacer energía.

  • Tendrá que atravesar una capa mayor de sustrato para llegar a tomar toda la luz que necesita para empezar a hacer energía.
  • No tendrá toda la luz que necesita al principio.
  • No dispondrá de todo el oxígeno que necesita en sus primeras etapas de crecimiento.

Ocurre incluso que, si se ha enterrado en exceso, no germinará. Así que vamos a comenzar bien, y respeta la profundidad de siembra que te indicamos.

  7. Regamos. Lo haremos con un pulverizador. Moja con agua toda la superficie de todos los compartimentos. La semilla empezará entonces el proceso mágico de la germinación.

8. ¿Dónde colocamos el semillero? ¡Ah, esto es vital! Tienes que llevarlo a un sitio donde tenga mucha luz, y que incluso le dé algo del sol directo de las primeras horas de la mañana o de las últimas de la tarde. La semilla lo notará, ¡son fotosensibles! Aunque estén enterradas, sentirán que nuestra estrella las está iluminando, y tendrán más curiosidad por conocerla. Asegúrate que toda la superficie del semillero recibe esa luz directa, sin que haya sombreos de la tapa del kit o de otros objetos alrededor suyo.
Hay excepciones a esta regla, en el caso de que sean semillas que necesitan de la oscuridad para germinar. En ese caso, te diríamos qué especies necesitan esa ausencia de luz.

9. Pero eso no es todo. Todos los días tienes que pulverizar con agua la superficie del sustrato. Simplemente hidrata un poco la superficie de cada alveolo con un par de toques de pulverizador. Acerca bien la boquilla del pulverizador al sustrato cuando lo hagas, para que hidrate bien.

Hazlo por la mañana, por una sencilla razón: así te aseguras que el resto del día el sustrato permanezca húmedo. Si se seca, la pequeña semilla podría morir.

10. Ahora hay que tener paciencia. Simplemente espera, porque la semilla ya ha empezado a imbibir. ¿No es precioso este verbo? Es una mezcla de vivir y de beber. La semilla es algo que está vivo, aún cuando está encerrada dentro de su sobrecito. Cuando llega al sustrato, el agua que absorbe inicia un proceso mágico: la multiplicación celular. La semilla comienza a beber más y más, y empieza la respiración. Un nuevo ser vivo viene de camino.

11. En cuanto la primera semilla haya germinado y asome la cabeza por encima del sustrato, coloca el semillero a pleno sol. Sí, a la pequeña semilla no le asustará estar bajo el sol. Es más, ¡lo necesita! Si no recibe unas cuantas horas de sol directo, la nueva plantita crecerá débil, y pasado un tiempo, es muy probable que muera. Lo ideal es que, en las primeras fases de desarrollo, reciba el sol de la mañana o del atardecer. Así nos aseguramos que él sustrato no se seque mucho.

12. La semilla crecerá cada día más y más fuerte. Y después de la primera o de las dos primeras “hojas” (en realidad se llaman cotiledones), vendrán unas hojas algo distintas en su forma: son las hojas verdaderas.
En estas semanas, asegúrate que no le falte el agua. Cuánto más grande es la plantita, más agua necesitará.

13. El momento de cambiar la plantita del semillero a una maceta acabará llegando. El trasplante lo realizarás cuando las plantitas tengan unas cuatro hojas verdaderas. O cuando notes que la parte aérea de la planta ha cubierto el semillero y ya no nos permite ver el sustrato. Lo importante es que notes que hay mucha raíz bajo ese sustrato, señal de éxito para la planta.

14. Para el trasplante, elige una maceta donde la planta pueda desarrollarse bien

15. Si se trata de plantas de flor, puedes plantar todas las especies juntas, en la misma maceta, para que creen una masa de colores cuando florezcan. Si se trata de plantas más arbóreas (como una palmera o un drago), coloca cada especie en una maceta, por separado. Así podrán desarrollarse más rápido.
Cada alveolo se puede separar del resto con cuidado y sin problema.

16. Es muy recomendable que, pasado un mes en su nuevo sitio, abones la planta. Aliméntala con un buen abono orgánico, así te asegurarás que tenga más fuerza, que crezca sana, que tenga más hojas, flores y raíces.

¿Podemos ayudarte ?

Abrir chat
1
Hola 👋
¿ En qué podemos ayudarte?